MIEDO AL RUIDO

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ORIGEN

  • El animal que padece un miedo exacerbado al ruido, las tormentas, cohetes, etc., normalmente sufre el problema desde muy joven.
  • Son animales generalmente temerosos hacia cualquier agente extraño a su entorno habitual. Frecuentemente estos perros además de a las tormentas, temen a personas con vestimenta que les resultan chocantes, uniformes, hábitos,... o que lleven cajas grandes al hombro, palos,...
  • Este miedo lo manifiestan muchas veces de forma agresiva hacia estas personas.

DESARROLLO DEL PROBLEMA

Al principio el miedo hacia un ruido no es excesivo pero el comportamiento de los que le rodean lo estimula de manera que al poco tiempo ese temor pasa a convertirse en una fobia. Los animales fóbicos no son capaces de controlar su comportamiento y durante el desarrollo de un acceso de terror puede llegar a perder la noción de lo que están haciendo. Por eso, si forzamos mucho una situación, podemos provocar respuestas agresivas por parte del perro.

En general es el propio dueño quien, con la mejor intención, más contribuye a que el miedo se convierta en fobia. El "instinto maternal" nos hace proteger al cachorro que se muestra miedoso después de oír su primera tormenta; de forma que aunque lo que hace no nos conviene le recompensamos por ello con lo cual aumentamos la probabilidad de que repita su comportamiento.

Si por el contrario optamos por el castigo sólo aumentamos la excitación del animal, sobre todo si, como ocurre casi siempre, recurrimos al castigo en vista del poco éxito que hemos tenido tantas veces al intentar convencerlo por las buenas.

¿ QUÉ HACER?

  1. Si nuestro perro es un cachorro lo más correcto sería tratar de adelantarnos a los acontecimientos provocando situaciones similares a las que le producen terror pero de menor intensidad, oyendo petardos de lejanos por ejemplo, para premiarlo cuando el perro se muestre indiferente al ruido o su respuesta, saltos, giros sobre sí mismo..., no sea muy exagerada.
  2. Si el animal muestra miedo la postura más inteligente por nuestra parte es la indiferencia. Si el animal no ve en nosotros ningún cambio cuando suena el petardo es muy probable que, con mucha paciencia, llegue a acostumbrarse.
  3. Suele ser interesante repetir este procedimiento de vez en cuando para afianzar, poco a poco, la conducta correcta de nuestro perro.
  4. Si se trata de un animal adulto hay que pensar que el tipo de tratamiento propuesto para un cachorro es posible pero requerirá una dedicación muchísimo mayor.
  5. En muchos casos no será posible "recuperar" al animal pero siempre es posible evitar que las respuestas fóbicas sean cada vez mayores.
  6. Hay que evitar seguir cometiendo los mismos errores con respecto a nuestra propia conducta.
  7. Se puede iniciar un tratamiento para tratar de acostumbrar al perro a los ruidos que al menos debería disminuir el número de estímulos capaces de provocar el miedo.
  8. Se debe de colocar al animal en un lugar donde no pueda hacer ni hacerse daño. A ser posible él solo porque en muchos casos la presencia del dueño aumenta el comportamiento fóbico del perro.
  9. Utilizar algún tranquilizante, prescrito por un veterinario, anticipadamente a la aparición del estímulo.
  10. No castigar al animal en ningún caso una vez se haya iniciado el comportamiento indeseable puesto que nunca disminuye los efectos del miedo, muy al contrario los aumenta.

 

San Sebastián, 23 Febrero, 2016

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