EL PERRO HIPERACTIVO

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Se trata de una conducta, que sin ser anómala en sí misma, crea algunos problemas por tratarse de un comportamiento difícilmente compatible con la presencia del perro en una vivienda.

La conducta destructiva o hiperactiva, cuando es motivada por el instinto de juego normal en cualquier animal, se caracteriza porque:

•  Lo padecen habitualmente animales jóvenes, de menos de dos años de edad, sin distinción de sexos.

•  Los perros destruyen, mastican..., objetos fáciles de romper como ropas, almohadones, etc... o que se mueven mucho: cortinas, plantas,...

El perro desarrolla estas "actividades" indistintamente en presencia o ausencia de su dueño.

Estas características distinguen a estos animales "juguetones" de los que encuentran un alivio a sus miedos o ansiedad en la "distracción" de romper algo.

A la tendencia natural del animal a destruir, correr sin medida, ladrar, escarbar, etc, etc,...generalmente se une el comportamiento del dueño que, sin intentarlo, a menudo "refuerza" la conducta indeseable de su perro con juegos dentro de casa, castigos incorrectos, falta de disciplina,...

TRATAMIENTO

CAMBIO DE FILOSOFIA

La primera medida a tomar es tratar de evitar las situaciones que refuerzan la conducta hiperactiva del perro. Hay que ignorar al perro que nos "incita" a jugar con él cuando llegamos a casa. Tampoco sirve de nada que le intentemos castigar si, como les ocurre a muchos animales, se lo toman "a pitorreo"; como si se tratara de un juego más.

El segundo concepto fundamental es la necesidad de educarlo con disciplina para que cuando el animal inicie un episodio de hiperactividad consigamos que obedezca, a sentarse por ejemplo, de manera que lo que nosotros le ordenamos sea incompatible con la actividad desmedida, ladridos, etc.

La tercera idea básica es que los castigos se apliquen correctamente.

CASTIGOS

El castigo, aplicado a tiempo, puede ayudar a la reeducación del perro. Por s¡ solo nunca es suficiente. Además ha de ser efectivo, como decíamos antes, y no un motivo más para divertirse siendo perseguido por el dueño.

Conviene disponer "trampas" para que, estando nosotros preparados, haga la "faenita" y de esa manera reciba el castigo, justo en el momento en que lo esté  mereciendo.

JUEGOS ALTERNATIVOS

El perro tiene que contar con la posibilidad de romper algo, de morder algún objeto que le guste y con el que acostumbre a jugar. No basta con comprarle algún hueso de goma; tendremos que enseñarle que eso es un juguete utilizándolo cuando juguemos con él para que le vaya cogiendo gusto.

Estos objetos tienen que estar a su disposición siempre y conviene que se acostumbre a jugar con nosotros exclusivamente con ellos para que luego, sin darse cuenta, prefiera el hueso a unos calcetines.

EJERCICIO FISICO

Buena parte del éxito de la reeducación reside en que el perro pueda encarar sus largas horas de ocio sin muchas ganas de "juerga". Es casi imposible que un animal capaz de recorrer, sin cansarse mucho, 15 ó 20 kilómetros, no sienta la necesidad de "echarse una carrerita" por el pasillo.

Además, el salir al exterior nos permite jugar con él en un sitio y con unos objetos distintos a los que nosotros queremos proteger.

Si el animal no hace el suficiente ejercicio, todo lo demás va a ser absolutamente inútil.

DOS ULTIMAS CONSIDERACIONES

Aplicar todas estas ideas es algo al alcance de cualquier persona que esté dispuesta a dedicar algo de esfuerzo y bastante tiempo si se trata de un caso avanzado.

En algunas ocasiones es imprescindible la participación de algún adiestrador profesional. A algunos perros les resultar  más fácil aprender a obedecer a una persona diferente que cambiar su forma de comportarse con un dueño, que hasta ese momento lo ha tratado de forma diferente.

San Sebastián, 23 Febrero, 2016

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