LA LEISHMANIOSIS   Volver

 

Enfermedad producica por un protozoo, Leishmania donovani, que utiliza como vehículo para su transmisión un tipo de mosquito llamado "flebotomo" o "mosca de la arena". Se trata de una zoonosis, es decir una enfermedad que puede contagiarse de los animales al hombre. En las personas fue durante siglos una plaga en todos los países de las riberas del Mediterráneo. Con dos formas diferentes de presentación: visceral y cutánea, es una enfermedad que no tiene curación definitiva, ni siquiera en los humanos.

 

Como hemos dicho, se transmite merced a la picadura de un insecto y, por tanto, el riesgo de que nuestro perro la contraiga está en relación directa con la exposición a las picaduras. En España es muy frecuente en el valle del Ebro, toda la costa del Mediterráneo, algunas zonas de la comunidad de Madrid o Navarra. De todas formas, hay una gran variación de riesgo entre zonas muy próximas entre sí; dependiendo de la presencia de aguas estancadas, charcas, etc,... que constituyen el hábitat ideal del mosquito.
 
Desde el momento del contagio hasta que se detectan los primeros signos de enfermedad en el perro afectado pueden pasar muchos meses. Al principio de la enfermedad los síntomas son poco claros: abatimiento, algo de fiebre,... En algunos casos se pueden ver manchas depiladas en la piel o ganglios linfáticos aumentados de tamaño. Si su perro ha podido estar expuesto al contagio, adviértalo a su veterinario para que realice alguno de los tests de diagnóstico disponibles.

PREVENCION

Se ha producido un gran avance en la prevención de esta enfermedad al ser posible, desde este año 2012, la vacunación de los perros. Puede encontrar información detallada aquí.

Obviamente, la mejor prevención sería no viajar con el perro a zonas afectadas. Como esto no siempre es posible, hay una serie de consejos que pueden reducir el riesgo de contagio:

  1. Utilizar algún tipo de insecticida con efecto "repelente". Existen en el mercado collares insecticidas y "pipetas" que han probado su eficacia en la reducción del riesgo de contagio. No todos los collares ni todas las "pipetas" sirven a este fin. Consúltenos sobre los producto concretos que se deben utilizar.
  2. Procurar que el perro duerma en el interior de la vivienda, no dejándo que lo haga en la terraza o jardín.
  3. Los mosquitos son más activos al anochecer, por tanto es mejor evitar los paseos a esa hora. El viento es otro de sus grandes enemigos y, por tanto, un día ventoso será menos peligroso para nosotros.
  4. En caso de duda, realizar un test serológico para detectar lo antes posible la presencia del parásito en nuestro perro. La supervivencia de los animales enfermos pero correctamente tratados es muy alta, especialmente si el diagnóstico se hace de manera precoz.

Por último, hay que tener en cuenta que se considera improbable o imposible el contagio "directo" entre un perro enfermo y su dueño. Es necesaria la participación de un mosquito que transfiera el parásito de un individuo enfermo a otro sano.

 

Si desea más información o necesita alguna aclaración contacte con nosotros en contacto@clinicaercilla.es o llamando por teléfono al 943 21 31 80