Garrapatas y pulgas

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Pulgas y garrapatas son los visitantes más comunes y molestos de la piel de nuestros perros y gatos. Conviene conocer algunas de sus costumbres para poder comprender en qué se basa el éxito o fracaso de nuestra lucha contra ellas.

Garrapatas

Este “bicho” desarrolla la mayor parte de su vida lejos de los animales a los que parasita. Sólo trata de alcanzarlos cuando, para poder reproducirse, la hembra busca una fuente de sangre. Se agarran a la piel del animal mientras succionan sangre mediante un dispositivo diseñado para este fin. Normalmente, la pérdida de sangre es insignificante. La importancia de evitarlas estriba en que con su picadura pueden transmitir algunas enfermedades al huésped que les aloja. Generalmente el riesgo de contagio es más alto en zonas húmedas, de hierba alta o matorrales, aunque hay muchas especies distintas de garrapatas y algunas pueden, incluso, encontrarse en el interior de corrales o establos.

Hoy en día existen collares provistos de sustancias que actúan como repelente y que son de gran utilidad en la prevención de garrapatas.

 

Pulgas

La pulga, en realidad las distintas especies de pulga, es con diferencia sobre el resto, el insecto que más problemas provoca. Sus efectos se notan especialmente sobre la piel, pero además puede suponer un gran lastre para el estado sanitario de quien la padece. Como la mayoría de los insectos, basan su éxito en su capacidad de reproducción. Si encuentran condiciones “aceptables” son capaces de multiplicarse a velocidades de vértigo, siempre a expensas de algún perro o gato que suministre sangre a la colonia, alimento sin el cuál no son capaces de reproducirse. En pocas semanas pueden llegar a contarse por miles en un lugar no tratado.

 

La pulga adulta habita exclusivamente en la piel del animal del que se nutre. Se reproducen sobre él y no lo abandonan si no son expulsadas por efecto del rascado. Fuera de la piel saltan hasta conseguir “subir” de nuevo al restaurante. Depositan sus huevos sobre la piel. Los huevos son casi microscópicos, de color blanco y no adherentes, por lo que van cayendo al suelo a lo largo del día. En condiciones ideales de temperatura, humedad, etc., eclosionan en 48 horas saliendo al exterior una larva que busca en el suelo lugares oscuros. En ellos se alimenta de restos orgánicos, sangre seca, etc., y al cabo de unos días forma un capullo en el que se encierra hasta salir convertida en pulga adulta. Todo el proceso puede completarlo en dos semanas, transcurridas las cuales, la nueva pulga busca de nuevo un animal al que subir para iniciar su reproducción a las pocas horas de alcanzarlo.

Este ciclo se repite una y otra vez si no le ponemos remedio. Las pulgas son más fácilmente atacables cuando se encuentran sobre su hospedador, pero hemos de tener en cuenta que cuando un animal padece de pulgas, lo normal es que se encuentren individuos en todas las fases de evolución y, por término medio, las pulgas adultas sobre el perro supondrán solamente el 5 % de la colonia. Así que debemos eliminar también las del entorno con tratamientos adecuados.

Lo ideal es tratar de evitar que se genere esa colonia, especialmente durante los meses de verano manteniendo algún tipo de tratamiento adecuado a nuestro caso. Son muchas las posibilidades. Consúltenos sobre su caso concreto para que podamos indicarle el más apropiado.

 

San Sebastián, 15 Abril, 2016

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