¿Qué es el quiste hidatídico?

      Volver

 

 

El llamado quiste hidatídico es una enfermedad que podemos padecer las personas cuando ingerimos huevos de un parásito (Echinococcus granulosus) que en su forma adulta habita en el intestino del perro y otros carnívoros.

Se trata de un problema que durante décadas supuso para las personas, especialmente las que vivían en el medio rural, una grave amenaza. Su incidencia sobre la población humana está en relación directa con el padecimiento de la enfermedad por parte del ganado, especialmente el ovino. Gracias a las campañas de saneamiento ganadero, que se han ido realizando durante muchos años, y al control sobre los perros de las zonas rurales su incidencia ha disminuido sensiblemente.

Como hemos dicho la forma adulta del parásito habita en el intestino de los perros, gatos, zorros, etc. que hayan consumido alguna vez vísceras o carne cruda de un animal afectado de los quistes hidatídicos. Un perro o gato que porte individuos adultos de esta tenia elimina en sus heces diariamente cientos de huevos infestantes. Estos huevos son los que, ingeridos por un animal herbívoro, o una persona, determinan la aparición de grandes formaciones quísticas, especialmente en el hígado o pulmones.

La enfermedad pasa desapercibida durante años en el caso de las personas y, frecuentemente es un hallazgo “sorpresa” cuando se está realizando una exploración al enfermo por otro motivo. No por ello es menos grave, ya que las “bolsas de agua” pueden llegar a alcanzar gran tamaño y puede resultar muy difícil su eliminación.

En el caso del perro o gato la importancia es mínima. El animal no da muestras de ningún problema por “transportar” al parásito en su intestino. El gusano adulto mide alrededor de 5 mm lo que lo hace prácticamente invisible, incluso si se elimina espontáneamente. Los huevos, que se eliminan por centenares en las heces, son microscópicos por lo que sólo se pueden detectar mediante técnicas de laboratorio.

FORMAS DE PREVENCIÓN

Conocido el ciclo biológico del parásito, es fácil entender que hay dos formas fundamentales de prevenir el contagio a partir de nuestro perro.

La primera es impedirle el acceso a alimentos crudos, especialmente si se trata de vísceras. Los alimentos industriales, tanto en forma húmeda (latas), como seca (pienso), son productos seguros puesto que en su elaboración han sufrido tratamientos térmicos, lo que destruye las larvas del parásito, en el caso de que estuvieran presentes.

La segunda consiste en la administración periódica de productos antiparasitarios. La frecuencia aconsejable dependerá del riesgo de que nuestro animal pueda consumir alimentos sin control. Tratándose de un perro urbano nosotros consideramos suficiente la administración dos veces al año y solemos recordarlo en las visitas para la revacunación anual.

Además de las medidas que tomemos sobre nuestro perro, es importante recordar que también debemos de mantener unas medidas higiénicas mínimas cuando tratemos con cualquier animal, además de esmerar la limpieza de todos los alimentos que consumimos crudos y que son susceptibles de ser contaminados en origen.

 

 

San Sebastián, 23 Febrero, 2016

Si desea más información o necesita alguna aclaración contacte con nosotros en contacto@clinicaercilla.es o llamando por teléfono al 943 21 31 80